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Partido Nacional (Uruguay)



El Partido Nacional, también conocido como Partido Blanco, es un partido político uruguayo que alberga sectores de variada ideología desde la centro derecha a la derecha política.[1]​ Se considera uno de los partidos tradicionales del país. Tras las elecciones de 2019, es el partido que gobierna el país para el período de 2020-2025.

Al igual que el Partido Colorado, su origen se remonta al momento de la creación del Estado uruguayo. Reconoce como su fundador al general Manuel Oribe, y a Aparicio Saravia como su idealista. La creación del Partido Nacional se remonta al 10 de agosto de 1836 cuando el entonces presidente Manuel Oribe decreta el uso de la divisa blanca con la inscripción "Defensores de las Leyes", en la batalla de Carpintería Oribe se enfrenta al ejército revolucionario del Gral. Fructuoso Rivera y para distinguirse entre los bandos se usaron divisas de colores. El bando nacionalista utilizó divisas blancas con el lema "Defensores de las Leyes", y de ahí surge la denominación de "blancos" a los pertenecientes al Partido Nacional.

El Partido Nacional se identifica con el pensamiento liberal en Uruguay, el cual surgió en el siglo XIX como una reacción al estatismo y mercado intervenido promovido principalmente desde los gobiernos de Montevideo, y en el siglo XX como una reacción contra el proyecto reformista y benefactor que personificó el batllismo a lo largo de décadas. Con base en la oposición al centralismo son defensores de la descentralización y el desarrollo del interior del Uruguay, los blancos son vinculados con lo rural, lo "criollo", con la ganadería y con la tierra. En consecuencia la base de su popularidad nace en los pueblos rurales, localizados en el interior del país. Durante años el Partido Nacional tuvo como líder fundamental a Luis Alberto de Herrera, quien murió en 1959.

A partir de ese entonces se fue perfilando el liderazgo de Wilson Ferreira Aldunate, perteneciente a la agrupación llamada Por la Patria, hasta que el golpe de estado de 1973 lo obligara a marcharse al exilio. A su regreso a Uruguay, en 1984 fue arrestado junto con su hijo, Juan Raúl, quien lideró en el exilio a un grupo de oposición llamado la Convergencia Democrática Uruguaya. Este arresto impidió que se presentara a las elecciones de noviembre de ese mismo año que finalmente serían ganadas por el colorado Julio María Sanguinetti.

Después de salir de prisión, a pocas horas de terminadas las elecciones de noviembre, Ferreira fue elegido presidente del partido en febrero de 1985. Aunque inicialmente trató de impedir el proceso de impunidad hacia los militares, apoyó posteriormente la Ley de Caducidad.

Otras figuras prominentes son el herrerista Luis Alberto Lacalle (nieto de Luis Alberto de Herrera), Presidente de la República (1990-1995) y Jorge Larrañaga, del sector Alianza Nacional, quien ocupa una banca en el Senado y fue presidente del partido.

Actualmente, es la segunda agrupación política en términos electorales luego del Frente Amplio, obteniendo en las elecciones de octubre de 2019 el 28,62 %, quedando detrás del Frente Amplio que logró 39,02 % del total de votos emitidos.

En 2019 vuelve al gobierno tras treinta años al vencer Luis Lacalle Pou en segunda vuelta al frenteamplista Daniel Martínez, con el nacionalista como líder de la llamada Coalición Multicolor. Esta será la segunda ocasión desde el retorno de la democracia y la primera del siglo XXI en que el Partido alcance el gobierno.

Se autodefine como liberal, nacionalista, panamericanista y humanista.[2]​ Sus principales líderes son Luis Lacalle Pou y Jorge Larrañaga.[3]​ Es un partido de centroderecha.[4]​ En temas sociales ha sido frecuente la falta de acuerdo interno en temas como la despenalización del aborto,[5]eutanasia,[6]​ y la baja de la edad de imputabilidad.[7]​ Por el contrario, otros temas han logrado una posición más unánime, como el rechazo al matrimonio entre personas del mismo sexo,[8][9]​ o la adopción de niños por parte de estas.[8][9]

Es un partido multiclasista con fuerte arraigo electoral en el interior del país dada su histórica defensa de la descentralización con bases en el federalismo blanco, su visión de país productivo y su lucha por los más desprotegidos pobladores del medio rural. Todo esto en contraposición con la visión centralista capitalina y portuaria de raíz unitaria, históricamente dominante hasta el presente. Acerca de la idiosincrasia blanca, es interesante destacar que tradicionalmente han hecho de las discusiones y peleas públicas casi una marca registrada, en contraposición a sus históricos adversarios colorados, habituados a un secretismo institucional.[10]

Durante su historia tiene ejemplos de corrientes anti-imperialistas como las representadas por Leandro Gómez (1864) durante la Defensa de Paysandú y Luis Alberto de Herrera oponiéndose a la instalación de bases norteamericanas en el país, así como la reivindicación del voto secreto, la coparticipación en el poder y el respeto a las minorías, del General Aparicio Saravia (revoluciones de 1897 y 1903), la defensa de la democracia y la institucionalidad de Wilson Ferreira Aldunate oponiéndose al golpe de Estado de 1973 que dio lugar a la dictadura militar (de 1973 a 1985).

En un análisis más general, se puede recurrir a la analogía con un partido "atrapalotodo" (catch-all o big tent), lo que se ha castellanizado como partido "agarralotodo". Si bien este término no es precisamente el ideal para que un partido se autoproclame frente a una ciudadanía cuyo voto procure atraer, de hecho una definición que se ajusta a un partido que abarca un espectro ideológico sorprendentemente amplio si se lo compara con lo usual en otras latitudes. Por supuesto que esta característica no es patrimonio exclusivo del Partido Nacional, hay opiniones que asignan esta característica también a su tradicional rival el Partido Colorado.[11]

Los símbolos del Partido Nacional son:

El Directorio es el órgano superior de conducción partidaria. Está compuesto por un presidente, tres secretarios y once vocales.

La designación de los secretarios se efectúa en el seno del Directorio tan pronto se constituya, debiendo reunir las personas electas por lo menos ocho votos.

La Mesa del Directorio actúa con el presidente y cualquiera de los secretarios. Entre sus principales competencias está asumir la representación oficial del Partido y su conducción política, cumplir y hacer cumplir estrictamente la Carta Orgánica para organizar cívicamente al Partido.

Tras la victoria nacionalista en las elecciones de 2019, la colectividad blanca se aboca a la definición de una nueva integración de su Directorio.[16]

A continuación, la lista (en orden inverso) de Presidentes del Honorable Directorio en los últimos años:

2 cargos por la minoría

1 cargo por la minoría

6 cargos por la mayoría

6 cargos por la mayoría



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