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Platelmintos



Los platelmintos, también llamados gusanos planos (Platyhelminthes o Plathelminthes, del griego πλατυς platys, "plano" y έλμινθος hélminthos, "gusano"), son un filo de animales invertebrados acelomados protóstomos triblásticos, que comprende unas 20 000 especies.[1]​ La mayoría son hermafroditas que habitan en ambientes marinos, fluviales, terrestres húmedos y aéreos; muchas de las especies más difundidas son parásitos que necesitan varios huéspedes, unos para el estado larvario y otros para el estado adulto. Son los animales más simples que presentan interneuronas además de una mayor concentración neuronal en una zona determinada del organismo (cefalización y centralización). Suponen, por tanto, un avance fundamental en la evolución del sistema nervioso.

Actualmente se considera que el filo comprende varios clados, y desde un punto de vista riguroso la clasificación tradicional se considera obsoleta.

Los platelmintos son los carnívoros triblásticos más simples y probablemente los más primitivos. Son aplanados dorso-ventralmente como una cinta y presentan simetría bilateral. Los de la clase Rhabditophora, como las planarias, presentan cefalización con ganglios concentrados en un cerebro en uno de los extremos del cuerpo; los grupos parásitos carecen de cabeza; los trematodos y monogeneos tienen ventosas y ganchos de fijación, y los cestodos tienen un escólex con cuatro ventosas y una corona de garfios.

El espacio entre el ectodermo y el endodermo está lleno de un tejido mesodérmico denominado mesénquima en el cual están incrustados los órganos internos. A diferencia de la mayoría de bilaterales carecen, pues, de cavidad general y la estructura del cuerpo es de tipo macizo (acelomado).

El tubo digestivo carece de ano, actuando como cavidad digestiva, es decir, realiza las funciones digestivas y de distribución de los nutrientes, dado que carecen de aparato circulatorio; suele presentar numerosas ramificaciones, en especial en las especies de mayor tamaño (hasta 60 cm en algunas planarias terrestres). Muchas formas parásitas carecen de aparato digestivo. Tampoco tienen aparato respiratorio y el oxígeno que necesitan para su metabolismo pasa a través de los delgados tegumentos del animal.

Tampoco tienen apéndices locomotores; se desplazan mediante las vibraciones de su epitelio ciliado. Tienen un sencillo sistema nervioso bilateral que recorre el cuerpo y un aparato excretor rudimentario está constituido por los protonefridios, que comienzan ciegos en el mesénquima.

En contraposición a esta organización simple, los órganos reproductores son de los más complicados del reino animal. La mayoría son hermafroditas, presentan siempre fecundación interna y por tanto, órganos copuladores. En las hembras, los óvulos van a parar al ootipo, donde numerosas glándulas vierten su contenido; los vitelarios también vierten sus células vitelinas, ricas en nutrientes, al ootipo. Los óvulos son empaquetados junto con numerosas células vitelinas, que llegan al útero, donde el pene (llamado también cirro) del macho ha introducido los espermatozoides. En algunas especies, su sistema muscular les permite partirse en segmentos que esparcen los huevos que lleva cada fragmento. Cada segmento también puede tener testículos y ovarios, además de reproducir un animal completo de cada segmento. Los platelmintos parásitos tienen complejos ciclos vitales, parasitando a varios hospedadores vertebrados e invertebrados.

También se reproducen asexualmente y por regeneración de sí mismo.

Según la clasificación tradicional, el filo Platyhelminthes comprende cuatro clases:

El Registro Mundial de Especies Marinas los clasifica en los siguientes clados, agrupando un grupo de ellos sin clasificar definitivamente en una clase incertae sedis:[2]

Se muestran dos cladogramas, el primero muestra las relaciones de los platelmintos con el resto de bilaterales; el segundo muestra las relaciones de los diferentes grupos de platelmintos.

En cuanto a la relación de los platelmintos con el resto de bilaterales cabe destacar que son un grupo con tasas de evolución genética más rápida lo que puede llevarlos a la atracción de ramas largas.[3]​ Todos los estudios moleculares han apoyado que los platelmintos pertenecen a Spiralia; un superfilo que agrupa a anélidos, moluscos, nemertinos, lofoforados, gastrotricos, gnatíferos, entre otros. Inicialmente los análisis moleculares los agrupaban junto a los gnatíferos y gastrotricos en el taxón Platyzoa que resultó ser causado por la atracción de ramas largas. Análisis moleculares recientes utilizando especies de evolución lenta para resolver las relaciones de los espiralios han encontrado que los platelmintos se relacionan estrechamente con los nemertinos en un clado Parenchymia recuperando una agrupación antigua de gusanos acelomados, además de estar respaldada por datos morfológicos y que constituyó el grupo hermano de los anélidos.[4][5][6][7]​ Lo que implica que platelmintos y nemertinos por su naturaleza evolucionaron de ancestros celomados.[4]​ No obstante otros estudios sostienen que los platelmintos pueden estar relacionados con Gastrotricha.

Deuterostomia

Ecdysozoa

Gnathifera

Mollusca

Entoprocta

Cycliophora

Gastrotricha

Brachiopoda

Bryozoa

Phoronida

Rhombozoa

Annelida

Nemertea

Platyhelminthes

La filogenia molecular ha encontrado que Turbellaria es un grupo parafilético, lo que significa que los platelmintos parásitos constituyen un grupo monofilético que desciende de formas de vida libre; lo que puede resumirse de la siguiente forma:[8]

 Catenulida

 Rhabditophora sensu stricto (P)

 Monogenea

 Cestoda

 Trematoda

En 1955, Thompson y James McConnell condicionaron planarias combinando una luz brillante con un choque eléctrico. Después de repetir esto varias veces, las planarias empezaron a reaccionar a la luz como si hubieran sido sometidas al choque. Thompson y McConnel descubrieron que si cortaban al gusano en dos y dejaban que ambas mitades se regenerasen, cada mitad desarrollaba la reacción luz-choque eléctrico. En 1962, McConnell repitió el experimento, pero en lugar de cortar los gusanos entrenados en dos, los cortó en pedazos pequeños y alimentó con ellos a otras planarias. Increíblemente, estas planarias aprendieron a asociar la luz brillante con un choque mucho más rápido que las planarias que no habían sido alimentadas con los gusanos entrenados.[cita requerida]

Con este experimento quisieron demostrar que la memoria quizá podría ser transferida químicamente. El experimento se repitió con ratones, peces y ratas, pero nunca se consiguieron los mismos resultados. La explicación sugerida fue que la memoria, más que ser transferida a otros animales, serían las hormonas en los animales ingeridos los que cambiaban su comportamiento. McConnell creía que esto era evidencia de una base química para la memoria, la cual el identificó como memoria RNA. Los resultados de McConnell son ahora atribuidos a una perspectiva errónea. No se reprodujeron estos resultados en posteriores experimentos.[cita requerida]



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