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Vienés



Viena (en alemán: Wien AFI: Acerca de este sonido [viːn] ) es una ciudad austriaca situada a orillas del Danubio, en el valle de los Bosques de Viena, al pie de las primeras estribaciones de los Alpes. Es la capital y ciudad principal del país, además de uno de sus nueve estados federados (Bundesland Wien).

Rodeada por el estado federado de Baja Austria, Viena es la ciudad más poblada y mayor centro cultural de Austria, con una población que supera los 1 800 000 de habitantes (2017) – 2,4 millones en su área metropolitana (población similar a la que tenía la ciudad en 1914). Por ende, es la segunda ciudad más poblada de Europa Central (tras Berlín, aunque según algunas estadísticas a partir de 2020 es tercera tras Berlín y Hamburgo) y la sexta ciudad en población de la Unión Europea. También es la tercera zona metropolitana más poblada de Europa Central tras Berlín y la región del Ruhr. El idioma oficial es el alemán austríaco estándar; se habla también el alemán vienés, un dialecto bávaro.

La ciudad tiene una larga historia, ya que es una de las más antiguas capitales de Europa, por lo que cuenta con un importante patrimonio artístico. Durante el siglo XIX fue una de las grandes capitales musicales del mundo y a principios del siglo XX meca de la filosofía y el debate político de Occidente, así como uno de los principales centros culturales mundiales.

Los romanos la llamaron Vindobona, nombre de origen celta que significa ciudad blanca. Como las distintas Vienas, Vianas o Veanas que están distribuidas por Europa, procede de la palabra beann (monte, colina o pico). Así, beann en gaélico escocés y en irlandés significa pico o cima. En protogaélico, mucho más próximo al celta original, se escribe benna; en irlandés antiguo, benn; en galés, ban y en bretón ban y benny.

Los primeros asentamientos humanos en la actual Viena son de origen celta (ca. 500 a. C.), posteriormente germánicos, y con la expansión del Imperio romano hacia el norte en el siglo I a. C., se adhiere a este en el año 13 a. C. El río Danubio, al igual que los Alpes, sirve entonces de límite natural entre bárbaros y romanos, y Vindobona sirve desde entonces y hasta la caída de Roma (año 476 d. C.) como punto de defensa del imperio. La ciudad nace como campamento del ejército romano, para controlar la Provincia de Panonia, en el que se asientan diferentes unidades, de entre las cuales destaca la Legio X Gemina, que permaneció en ella desde que la zona fue ocupada por pueblos germanos en época de Graciano y de Teodosio I.

Con las invasiones bárbaras es ocupada por ávaros y magiares. Carlomagno conquista la ciudad en el siglo IX y la bautiza con el nombre de Ostmark (la marca del este). Durante el alto medievo Viena es un importante aliado del papado y punto de abastecimiento de armas y víveres para la empresa de las Cruzadas (p. ej. Ricardo Corazón de León). Fue capital de Hungría con Matías Corvino, y desde el siglo XV hasta las guerras napoleónicas capital del Sacro Imperio Romano Germánico, al ser la residencia habitual de los Habsburgo.

En 1237 las murallas de Viena alcanzaron la extensión que conservarían hasta su desaparición en 1857.

Desde la caída de Constantinopla en 1453, hubo un interés creciente del Imperio otomano por Viena, dado que era la clave para conquistar los demás países de Europa; interés que se hace más notable durante el período del sultán Solimán el Magnífico. Pero sus esfuerzos fracasaron y los austríacos salieron victoriosos de los distintos sitios a los que sometieron a la ciudad, el primero en 1529, a pesar de que inicialmente los defensores de la ciudad solo recibieron el apoyo poco entusiasta de sus vecinos alemanes. El ejército turco estaba mal equipado para un asedio y su tarea fue obstaculizada por la nieve y las inundaciones. Solimán se retiró a finales de octubre y no pudo reanudar el asedio a su regreso en 1532, cuando encontró a los defensores apoyados por un gran ejército bajo el mando del hermano del emperador Carlos V, Fernando.

Entre el primero y el segundo sitio turco (1529-1532), las instalaciones defensivas fueron reforzadas y modernizadas constantemente. Esto trajo como consecuencia que se tuvieran que ampliar una y otra vez los espacios libres frente a los bastiones para utilizarlos como campo de tiro. En 1529 estos espacios abarcaban 90 m que, a partir de 1683, fueron ensanchados a 450 m. Hasta 1858 no se construyó ningún edificio en esta explanada.

El tercer sitio se produjo en 1683, en la llamada batalla de Viena, y marcó el comienzo del declive del Imperio otomano en Europa. Fue iniciado por el gran visir Kara Mustafá, que necesitaba desesperadamente un éxito militar para reforzar su posición inestable y trató de lograrlo en una campaña contra el emperador Leopoldo I. Los turcos avanzaron con fuerza abrumadora, sitiaron la ciudad el 16 de julio, pero su falta de artillería de asedio permitió a Leopoldo reunir un ejército adicional formado por tropas austriacas, alemanas y polacas, que derrotó al ejército turco en una batalla librada delante de los muros de la ciudad el 12 de septiembre, que también se conoce como Batalla de Kahlenberg.

Durante el siglo XVIII, los Habsburgo habían convertido a la ciudad en su capital desde 1556 y su importancia se vio acrecentada con la expansión por el valle del Danubio. Se convirtió en un núcleo principal del Barroco europeo gracias a la construcción de importantes obras arquitectónicas y creaciones musicales. En 1800, antes de las guerras napoleónicas, la ciudad contaba con 231 900 habitantes.

Desde el asedio de 1683, en que fueron destruidas numerosas ciudades pequeñas que existían en el exterior de la muralla, en el terreno ondulado situado frente a la ciudad se alzaron numerosos palacios con jardines. El punto de partida fueron los planos del palacio real de Schönbrunn, elaborados por Johann Bernhard Fischer von Erlach. Hacia 1720 se contaban 200 residencias rurales. El príncipe Eugenio de Saboya había adquirido en 1693 la más bella parcela y una de las más grandes con los primeros ingresos que le habían llegado. Allí, tras cuarenta años de trabajo, levantó el Belvedere con sus espaciosos jardines.

Tras la derrota austriaca a manos de Napoleón Bonaparte en 1809 (batalla de Wagram), este último se hospeda en el palacio de Schönbrunn, en Viena (donde -ironías de la historia- apenas unos años atrás se habían hospedado Luis XVI y María Antonieta, hija de María Teresa y Francisco I, emperadores de Austria). Durante esta estancia, Francia y Austria se alían, y Napoleón desposa a María Luisa, también hija de los emperadores de Austria.

Metternich, canciller austriaco en esta época, cambia a Austria al bando anti-napoleónico tras la derrota francesa en Rusia. Después de la derrota definitiva de Napoleón, se celebra el Congreso de Viena, una conferencia internacional convocada con el objeto de restablecer las fronteras de Europa. La reunión se llevó a cabo del 1 de octubre de 1814 al 9 de junio de 1815, lo que le permite a Austria conservar gran parte de sus territorios a pesar de haber estado aliada con Napoleón, y a partir de entonces, Viena, por medio del canciller Metternich, se convertiría en el eje de la política de la Europa continental durante los siguientes treinta años.

Durante el siglo XIX, sobre todo en la segunda mitad, Viena inició un despegue demográfico, acompañado de reformas urbanísticas, que la convirtieron en una gran ciudad, multiplicando en un siglo su población por diez. En 1857, se derribaron las murallas por decreto de Francisco José I de Austria, abriéndose una nueva avenida, la Ringstraße, donde se construyeron importantes edificios, como la Ópera, la Universidad, el Ayuntamiento, el Parlamento, la Bolsa y los museos de historia del arte e historia natural. La derrota de Austria en la guerra austro-prusiana en 1866 y la posterior anexión de los Estados alemanes a Prusia convirtieron a la unificada Alemania en un peligro para Austria, por lo que esta última se tuvo que aliar con Hungría en lo que se conoce como la "política de compensación" o Ausgleichpolitik. Así pues, en 1867, tras el Compromiso con Hungría, Viena se convirtió en la capital del Imperio austrohúngaro y en un centro cultural, artístico, político, industrial y financiero de primer orden mundial. Con esta alianza, Austria prosigue sumando otras más, con lo que para fines del siglo XIX el imperio abarcaba los actuales países de Austria, Hungría, Eslovaquia, República Checa, la Galicia polaca, la Transilvania rumana, la Bucovina y la Rutenia ucranianas, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Eslovenia y el Trentino-Alto Adigio italiano.

Viena alcanza su máximo demográfico en 1916 con 2 239 000 habitantes, siendo la tercera ciudad más grande de Europa. Este es el período cultural más glorioso de la monarquía de los Habsburgo, con Francisco José I rigiendo el Imperio (período 1848-1916). También es la época de los suntuosos valses vieneses en la Opera Nacional de Viena, grandes carruajes paseando por la Ringstraße y la Kärntner Straße, así como de los típicos cafés vieneses.

De la época destacan intelectuales, como Sigmund Freud en el psicoanálisis y Otto Bauer en el campo del pensamiento político, principal exponente del austromarxismo, ideas que calarían fuerte en la sociedad vienesa, pues ya en 1895 el gobierno municipal estaría en manos del partido socialcristiano, precursor del actual partido ÖVP (democristiano) . Tampoco hay que olvidar en el plano artístico el movimiento modernista, la Secesión de Viena (Secession), con Gustav Klimt como principal exponente en la pintura, Coloman Moser en el grafismo y Joseph Maria Olbrich y Josef Hoffman en la arquitectura. Contrario a estos destacaría asimismo Adolf Loos con su racionalismo arquitectónico. Sin embargo, la Primera Guerra Mundial y la posterior derrota austrohúngara truncarían gran parte de ese esplendor.

Tras el asesinato del archiduque heredero Francisco Fernando y su esposa, Sofía Chotek, en Sarajevo, a manos del terrorista serbo-bosnio Gavrilo Princip, y ante la abrumadora evidencia de la participación de los servicios de inteligencia serbios en el complot, la monarquía dual declara la guerra a Serbia y termina estallando la Primera Guerra Mundial. En octubre de 1918, derrotada Austria-Hungría y sus aliados, estalla la revolución en Viena que pide la disolución de la monarquía y la independencia austríaca; sería el fin de la monarquía de los Habsburgo que gobernaba el país desde 1278.

Viena se convirtió, tras el tratado de Saint-Germain, en la capital de la pequeña República de Austria, reducida a su tamaño actual, sufriendo un importante revés demográfico, económico y político. Pese a todo, en esta época continuó la actividad intelectual con el Círculo de Viena (der Wiener Kreis), considerado por muchos el grupo de intelectuales más influyentes del siglo XX en Europa, entre los que destacan Moritz Schlick y Ludwig Wittgenstein en la filosofía positivista lógica (Logischer Empirismus).

Durante el periodo democrático republicano, es decir, desde 1918 hasta la dictadura de Engelbert Dollfuss en 1934, el Partido Obrero Socialdemócrata (Sozialdemokratische Arbeiterpartei en alemán) obtuvo la mayoría absoluta en todas las elecciones celebradas para el gobierno local, por lo que la ciudad pasó a ser conocida como Viena roja. La política socialdemócrata de esos años se caracterizó por un extenso programa de viviendas sociales y por un marcado apoyo a la educación y la sanidad públicas, tal y como preconizaba la corriente austromarxista. La Viena roja finalizó en 1934 a consecuencia de la guerra civil austríaca y la victoria del Frente Patriótico. Su último alcalde fue Karl Seitz.

La importancia cultural vienesa se mantendría hasta 1938, año en el que el país fue invadido y, posteriormente, anexionado por la Alemania nazi. Dicha anexión, conocida como el Anschluss, estaba prohibida en los tratados de paz y fue la primera de las expansiones tendentes a unificar en un solo Estado a todos los germanohablantes, bajo un solo liderazgo ("ein Reich, ein Volk, ein Führer"). En la ciudad, que pasó a ser capital de la provincia de Ostmark, pronunció Hitler, el 14 de marzo de 1938, su primer gran discurso a los vieneses desde el balcón central del Palacio de Hofburg, discurso que es considerado uno de los más emotivos del dictador y de mayor aclamo por su masiva audiencia debido a la euforia que la anexión de Austria al Tercer Imperio Germano (Dritte Reich) causó en parte de la población. Para legitimar la invasión se celebró un referéndum el 10 de abril que resultó favorable al Anschluss con un 99,73 %, si bien carecía de las garantías democráticas.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Viena sufrió los indiscriminados bombardeos aéreos estadounidenses que destruyeron buena parte del patrimonio histórico (la catedral gótica de San Esteban, el Palacio de Hofburg, la ópera de Viena, los puentes del Danubio, entre otros), el cual fue reconstruido tras la contienda. En mayo de 1945 Viena fue tomada por el ejército soviético, quienes, junto con franceses, estadounidenses e ingleses, la ocuparían durante los diez años posteriores bajo un sistema de ocupación cuatripartita en la ciudad, similar al de Berlín.

Tras las gestiones de Leopold Figl y Julius Raab y la posterior firma del Acuerdo de Moscú, Austria recobra su independencia el 15 de mayo de 1955, y Viena vuelve a ser capital de la República de Austria. A partir de entonces y gracias a su compromiso de neutralidad, Austria se convirtió en sede de organismos internacionales como la OPEP, la ONUDI, IAEA, IIASA, entre otros, lo cual convierte a Viena en la tercera capital de la ONU, después de Nueva York y Ginebra, por lo que se puede ver hoy en día una gran comunidad internacional, en particular en el distrito 4 de Viena (Wieden) derivada de sus cuerpos diplomáticos. Desde 1995 es parte de la Unión Europea y de los países de Schengen. A partir de 2002 sacó de circulación el chelín austriaco y entró en vigor el euro como la moneda de curso legal en toda Austria.

Viena es la capital de Austria, está situada en el centro de Europa y en el noreste de Austria. Está solo a 40 kilómetros de la frontera con Eslovaquia, a solo a 60 kilómetros de Hungría y a 90 kilómetros de la República Checa. La ciudad tiene una superficie total de 414,65 km², por lo que es la más grande de Austria por superficie. Viena se sitúa a ambos lados del río Danubio, que cruza la ciudad desde el noroeste hacia el sureste.

La cordillera de los Alpes comienza en la ciudad en lo que se llama Alpes Orientales. El área incluye los Bosques de Viena, que son muy populares entre los habitantes de la ciudad y es una zona paisajística protegida de los Alpes Orientales. En la ciudad el punto más bajo es Lobau, con 151 metros sobre el nivel medio del mar, y el punto más alto es Hermannskogel con 542 metros. La altitud media es alrededor de 170 metros.

Viena, según la clasificación de Köppen, se halla en una zona de transición entre el clima templado húmedo y el clima húmedo continental. La temperatura media anual es de 11,4 °C, registrándose mínimas de -17 °C y máximas de 37 °C. Las precipitaciones son de 548 mm, sin meses secos.

Los inviernos son muy fríos, con temperaturas medias en torno a los 0 °C y frecuentes heladas y nevadas, con récords de -17.6 °C. Los veranos son suaves y húmedos y las temperaturas, si bien no suelen ser muy cálidas, pueden superar los 35 °C en algunas ocasiones. El otoño y la primavera son muy variables en cuanto a temperaturas, siendo por lo general los otoños bastante más fríos (ya en noviembre con posibles nevadas), y con precipitaciones relativamente abundantes.[4]

La población de Viena, en el primer trimestre de 2015,[1]​ era de 1 797 337 personas, de las que, aproximadamente, el 80 % son austríacos y el 20 % restante de otros países. El grupo más numeroso de inmigrantes lo constituyen los serbios, tanto de Serbia como de Bosnia (incluyendo entre ellos los montenegrinos), segundados por los turcos, los alemanes, los polacos, los rumanos y los ciudadanos de países que formaron parte del Imperio austrohúngaro (bosnios, croatas, húngaros, checos).[6]​ La población vienesa ha aumentado desde 1988, sobre todo en los últimos años, como consecuencia de la inmigración. El área metropolitana, que se extiende por tierras de la Baja Austria, cuenta con una población de cerca de 2 500 000 habitantes.

La ciudad, fundación romana, cobró importancia con el asentamiento de los Habsburgo al convertirse en la capital de su imperio. Durante la Edad Media y los siglos XVI y XVII, la población aumentó lentamente debido a las epidemias y los asedios. El siglo XVIII fue un periodo más tranquilo y en 1790 ya alcanzó los 200 000 habitantes. El siglo XIX supuso para la ciudad un crecimiento demográfico sin precedentes, acorde a la posición que su estado alcanzaba en Europa. En 1850, con 551 300 habitantes, ya había pasado a Moscú y San Petersburgo, y a mediados de la década de 1870 ya superaba el millón de habitantes.

En 1910, la capital austrohúngara era la tercera ciudad de Europa, tras París y Londres, y ligeramente por encima de Berlín y San Petersburgo, contando con 2 083 630 habitantes, que se estima eran 2 239 000 en 1916, durante la Primera Guerra Mundial, cuando llegó a su máximo demográfico histórico. La desmembración de Austria-Hungría supuso un revés demográfico y la población ha ido sufriendo altibajos desde entonces pero con una marcada línea descendente, situándose siempre por debajo de los 2 000 000 y hallándose sin variaciones significativas desde 1951. En los últimos años ha habido un repunte demográfico favorecido por la integración de los países de Europa del Este en la Unión Europea.

En cuanto a la religión, de acuerdo con el censo de 2001 el 49.2 % de la población es católica, el 25.6 % ateos, el 7.8 % musulmanes, el 6.0 % ortodoxos, el 4.7 % protestantes y el resto de las confesiones no alcanza el 1 %.

Viena cuenta con una extensa red de carreteras y autopistas, además la ciudad tiene un eficiente sistema de transporte público que incluye tranvías, autobuses y cinco líneas del metro de Viena.


Viena es el centro educativo de Austria y sede de las universidades más conocidas del país:

Viena fue sede de la final de la Eurocopa 2008. El Rapid Viena ya ha jugado Liga de Campeones de la UEFA, la Copa Intertoto y la Liga Europa de la UEFA, el Rapid Viena en la Liga Europa de la UEFA 2020-21 finalizó tercero ante el Arsenal FC, Molde FK y Dundalk FC, juega en el Allianz Stadion y compite la Bundesliga(Austria) 2020-21, su mejor participación fue en la Recopa de la UEFA 1984-85 donde quedó subcampeón ante el Everton FC. Por otro lado está el FK Austria Viena que juega en en el Generali Arena y el clásico es ante el Rapid Viena en el Derbi de Viena también ha competido en la Liga de Campeones de la UEFA, la Copa Intertoto y la Liga Europa de la UEFA, su última participación fue en la Liga Europa de la UEFA 2017-18 y juega en la Bundesliga(Austria) 2020-21. También está el First Vienna FC que juega en la Liga Regional de Austria.

Viena es, por tradición, una ciudad de fuerte debate de ideas políticas, origen de la socialdemocracia en la segunda década del siglo XIX (ver Otto Bauer). Después de la Segunda Guerra Mundial, la preferencia de los vieneses se ha inclinado generalmente hacia la centro-izquierda del SPÖ (Sozial- Demokratische Partei Österreichs), el Partido Socialdemócrata de Austria, partido del actual alcalde de la ciudad, Michael Ludwig. En las elecciones municipales de 2010, el partido nacionalista de ultraderecha FPÖ (Freiheitliche Partei Österreichs), obtuvo el 25,77% de los votos, convirtiéndose con 27 representantes en la segunda fuerza política de Viena.[7]

Actualmente (2019) Viena posee el primer puesto dentro de las listas de calidad de vida de ciudades del mundo, básicamente debido a su orden, limpieza, seguridad y alta eficiencia de los servicios públicos, así como por la variedad de opciones de educación, cultura y entretenimiento.[8]

En los últimos años, Viena ha incrementado el número de sus habitantes debido a la llegada de inmigrantes de la antigua Yugoslavia, turcos (que sin embargo en los últimos años van disminuyendo con muchos regresos a Turquía), polacos, rumanos y, en menor medida, eslovacos, húngaros, chinos, indios y egipcios. Asimismo, está dentro de las ciudades con el mayor número de asilados y refugiados políticos, por lo que hasta hoy siguen siendo visibles las comunidades de refugiados, por ejemplo, a consecuencia de la revolución islámica de Irán y los golpes militares en Chile, Argentina y Uruguay. Progresivamente, han ido retornando las familias de judíos vieneses, quienes ahora están incrementando notablemente su participación en la vida económica de la ciudad.

En 2001, la Unesco declaró el «Centro histórico de Viena» como un lugar Patrimonio de la Humanidad, destacando en primer lugar que sus cualidades arquitectónicas y urbanas representan un testimonio sobresaliente de un continuo intercambio de valores a lo largo del II milenio.[10]​ Además, su herencia arquitectónica y urbana ilustra muy bien tres períodos claves del desarrollo político y cultural de Europa: la Edad Media, el período barroco y el Gründerzeit. Finalmente, desde el siglo XVI Viena ha sido universalmente reconocida como la «capital musical de Europa». Gran parte de este legado se transmite en los monumentos de esta ciudad, que se encuentran a continuación ordenados alfabéticamente por sus denominaciones alemanas, ya que en Viena no son conocidos bajo sus nombres traducidos. La traducción al español está entre paréntesis.

Palacio de Belvedere.

Catedral de San Esteban.

Museo de Historia del Arte.

Fuente de la boda (Vermählungsbrunnen)

Palacio de Schönbrunn.

Ópera Estatal de Viena.

Museo Albertina.

Iglesia de San Carlos Borromeo (Karlskirche).

Burgtheater.

Centro Internacional de Viena.

Michaelertrakt, Hofburg.

Ayuntamiento.

Palacio de Hofburg.

Edificio de la Secesión.

Monumento a María Teresa.

Noria de Viena.



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