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Enfermedad de transmisión sexual



Las infecciones de transmisión sexual (ITS), también conocidas anteriormente como enfermedades de transmisión sexual (ETS)[1]​ o como enfermedades venéreas, son un conjunto de afecciones clínicas infectocontagiosas que se transmiten de persona a persona por medio del contacto sexual que se produce, casi exclusivamente, durante las relaciones sexuales. Sin embargo, pueden transmitirse también por uso de jeringas contaminadas o por contacto con la sangre o con otras secreciones, y algunas de ellas pueden transmitirse durante el embarazo, durante el parto o la lactancia, desde la madre al hijo.[2]

La mayor parte de las enfermedades de transmisión sexual son causadas por dos tipos de gérmenes: bacterias y virus, pero algunas también son causadas por hongos y protozoarios.

Las tasas de incidencia de las ITS (Infecciones de Transmisión Sexual) siguen siendo altas en la mayor parte del mundo, a pesar de los avances de diagnóstico y terapéuticos que pueden rápidamente hacer que los pacientes con muchas ITS no se vuelvan contagiosos y curar a la mayoría. En muchas culturas, las costumbres sexuales cambiantes y el uso del anticonceptivo oral han eliminado las restricciones sexuales tradicionales, especialmente para las mujeres y, sin embargo, tanto los profesionales de la salud como los pacientes tienen dificultades para tratar abierta y sinceramente los problemas sexuales. Adicionalmente, la difusión mundial de bacterias drogorresistentes (por ejemplo, gonococos resistentes a la penicilina) refleja el uso erróneo (excesivo) de antibióticos y la extensión de copias resistentes en las poblaciones móviles. El efecto de los viajes se hace más evidente con la difusión rápida del virus del sida (VIH-1) de África a Europa y al continente americano a finales de los años setenta.[cita requerida]

Las prevalencias de ITS observadas con frecuencia en las adolescentes sexualmente activas tanto con síntomas del tracto genital bajo, como sin ellos, incluyen:

Entre jóvenes adolescentes sin síntomas de uretritis, las tasas aisladas incluyen C. trachomatis (9-11 %) y gonorreas de Neisseria (2-3 %).[cita requerida]

En informes presentados por el Banco Mundial, The Global Women's Institute (Universidad George Washington) y el Banco Interamericano de Desarrollo, se ha estudiado la relación entre la violencia contra mujeres y niñas y el aumento de riesgo de contraer ITS, asociado esto también a embarazos no deseados, depresión y otros daños colaterales.[3]

En 1996, la OMS estimaba que más de un millón de personas se infectaban diariamente. Cerca del 60 % de estas infecciones ocurren entre menores de 25 años, y el 30 % de estos tienen menos de 20 años. Entre los 14 y los 19 años de edad, las ITS ocurren con más frecuencia en muchachas que muchachos en una proporción casi de 2:1; esto se iguala en ambos sexos hacia los 20 años. Se estima que 340 millones de nuevos casos de sífilis, gonorrea, clamidia y de tricomoniasis se dieron en el mundo entero en 1999.[cita requerida]

Actualmente, cada año se dan cerca de 400 millones de nuevos casos en todo el mundo. El 90 % entre los 15 y los 30 años, y sobre todo en menores de 25 años, solteros y sexualmente activos, además de los niños que nacen infectados. De esos 400 millones casi 300 millones son de sífilis, gonorrea y sida.[cita requerida]

Se reduce mucho el riesgo de transmisión si las dos partes hayan recibido una revisión médica, con examen de sangre, para saber que no existen estas infecciones en la persona, y si se limiten en adelante las parejas a aquellos que hayan tenido igual revisión. En los Estados Unidos hay un certificado, completamente voluntario, en que unos médicos, bajo su propio membrete, certifican que el individuo nombrado está libre de organismos de transmisión sexual. Todas las grandes compañías de pornografía, que suelen negar el uso del condón, exigen este certificado. Aun así, ya que los tests no son perfectos y a veces para un resultado positivo tienen que pasar semanas desde la transmisión, el riesgo se disminuye mucho, pero no se elimina.

La monogamia ni teóricamente es una solución perfecta. Un virgen puede tener una enfermedad de transmisión sexual. Se transmiten, incluido el virus del sida, de madre a hijo durante el parto. Una pareja monógama, con los dos libres de microorganismos relevantes, es lo perfecto. Pero es igualmente perfecto un grupo de tres o más, todos revisados por médicos, sin contacto sexual con persona fuera del grupo. Aunque se pensaría que es más segura una pareja de solo dos, no es así. Son abundantes los casos en que una pareja supuestamente monógama, se infeccione por la falta (sexo con una persona sin revisión médica) de uno de ellos. Las agrupaciones sexuales en que todo se discute son más seguras.[cita requerida]

La masturbación y el sexo telefónico son libres de riesgo alguno, a no ser emocional. También la abstinencia: eliminando el sexo, se evitan las enfermedades de transmisión sexual.

Los preservativos o condones proporcionan protección cuando se utilizan correctamente como barrera desde/hacia el área que cubren. Las áreas descubiertas todavía son susceptibles a muchas ETS. Una secreción infectada en contacto con una lesión en la piel que llevase a la transmisión directa de una ETS no sería considerada “transmisión sexual”, pero puede ocurrir teóricamente durante el contacto sexual; esto puede evitarse simplemente dejando de tener contactos sexuales cuando se tiene una herida abierta.

Los condones están diseñados, probados y manufacturados para no fallar si se usan apropiadamente, pero no ofrecen una seguridad absoluta.

El uso apropiado exige:

La prostitución, por las actividades propias de su ejercicio, expone a quienes la practican a riesgos de todo tipo, como la violencia en sus diversas manifestaciones, afectaciones psicológicas por el estigma social e infecciones de transmisión sexual (ITS) y virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

La atención que se presta a las enfermedades de transmisión sexual (ETS) en relación con la prostitución no es algo nuevo, siendo el VIH el problema más reciente desde la visión médica atada a discursos y prácticas morales sobre el uso del cuerpo como una actividad económica.

Cuando el VIH se identificó por primera vez, quienes se señalaron de inmediato como culpables fueron las prostitutas, siendo portadoras potenciales de una enfermedad fatal. Este señalamiento produjo efectos sociales —que no en todos los casos fueron positivos— en las personas vinculadas al trabajo sexual, se desarrollaron respuestas de diferentes proporciones alrededor del mundo, desde medidas represivas hasta movilizaciones eficaces de la comunidad y programas de salud pública.

La prostitución fue juzgada como un mal inevitable, un cáncer social y una enfermedad de la sociedad, por ello se luchó para combatirla y erradicarla. Se percibió desde diferentes ángulos, por una parte, era una actividad que atentaba contra el pudoroso y tradicional uso del cuerpo. Por otra, se sustentó su abolición desde la concepción del riesgo de la actividad sexual remunerada al ser un vehículo de infecciones de transmisión sexual.

El trabajo sexual se considera como un trabajo siempre y cuando se realice con el total consentimiento de la persona que lo ejecuta, es decir, siempre que no tenga necesidades económicas consecuentes del capitalismo. Así mismo, se separa del concepto de trata de personas con fines de explotación sexual. Los derechos de las mujeres que se dedican al trabajo sexual, los organismos internacionales y las organizaciones no gubernamentales, admitieron la necesidad de promocionar los servicios de apoyo y atención a las trabajadoras del sexo para así evitar más infecciones de transmisión sexual.

Por otra parte, es normal que en la adolescencia, los jóvenes comiencen a mostrar cierta curiosidad por las relaciones sexuales, sin embargo, es importante dar a conocer los riesgos que se corren, ya que la mayoría de veces solo se toman en cuenta los embarazos a temprana edad, descuidando la infinidad de enfermedades que se pueden contraer al no protegerse. Estas diferentes enfermedades pueden traer consigo consecuencias de dos clases: psicológicas y físicas. Entre las psicológicas, se toman como más importantes los sentimientos de infravaloración que pueden conllevar a autolesiones o incluso, el suicidio, al igual que otras enfermedades mentales como la neurosis[5]​ y la psicosis.[6]​ En la parte física, se debe tener en cuenta el daño que sufren los órganos genitales y el cuerpo en general. Ya que algunas ETS pueden derivar a daños irreparables en los órganos o hasta el cáncer. Es de suma importancia darle un énfasis a las formas de prevención, entre todas, la que siempre se mencionará es la abstinencia como método 100 % efectivo, pero aun así, también se tienen métodos de menor fiabilidad, como el condón femenino o masculino.

Las pruebas para diagnóstico de ITS pueden aplicarse para buscar una sola de estas infecciones o bien incluir varias pruebas individuales para una amplia gama de ellas, entre ellas las pruebas para sífilis, gonorrea, chlamydia, hepatitis y las pruebas de VIH. Sin embargo, no existe ningún procedimiento que pueda aplicarse para detectar la presencia de absolutamente todos los agentes infecciosos, así que es importante saber para cuál de las diferentes ITS sirve cada una de las pruebas.

Durante este período se reconoció la importancia del seguimiento de las pistas de infectados para tratar las ITS. Llevando las pistas de las parejas sexuales de los individuos infectados, haciéndoles exámenes para confirmar si estaban infectados.

La gonorrea es una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) más frecuentes. La causante es la bacteria Neisseria gonorrhoeae, que puede crecer y multiplicarse fácilmente en áreas húmedas y tibias del aparato reproductivo, incluidos el cuello uterino (la abertura de la matriz), el útero (matriz) y las trompas de Falopio (también llamadas oviductos) en la mujer, y en la uretra (conducto urinario) en la mujer y en el hombre. Esta bacteria también puede crecer en la boca, en la garganta, en los ojos y en el ano.

En la mujer:

La mujer infectada puede no tener síntomas o presentar ligeras molestias al orinar o flujo.

En el hombre:

En el varón transcurren dos a tres días después un dolor intenso en la zona pélvica, presentando malestar muscular al hacer presión en dicha zona. Además se pueden presentan los síntomas (dolor al orinar, pues sale por la uretra). La gonorrea y la infección por clamidia pueden ocasionar esterilidad cuando no se aplica el tratamiento.

Se diferencia de la sífilis porque las infecciones no son letales, pero pueden ser muy dolorosas y causar la esterilidad.

Dolor atribuible a abogados.

Es una infección de transmisión sexual ocasionada por la bacteria Treponema pallidum. Se transmite cuando se entra en contacto con las heridas abiertas de una persona infectada. Esta enfermedad tiene varias etapas: la primaria, secundaria, la latente y la terciaria (tardía). En la etapa secundaria es posible contagiarse al tener contacto con la piel de alguien que tiene una erupción cutánea en la piel causada por la sífilis.

Si no es tratada a tiempo la enfermedad atraviesa cuatro etapas:

Es una enfermedad infecciosa causada por el VPH (virus del papiloma humano). Se transmite principalmente por relaciones sexuales, aunque puede transmitirse también por roces genitales no penetrativos y a través del parto. No se transmiten por el uso de saunas o piscinas, ni por compartir objetos de aseo personal. Se presenta en la piel de las zonas genitales en forma de verrugas. Las lesiones son apreciables a simple vista o se pueden diagnosticar por observación de tejidos con un microscopio.

Los síntomas más importantes que sugieren la presencia de virus del papiloma humano son pequeñas verrugas en el área ano-genital: cérvix, vagina, vulva y uretra (en mujeres) y pene, uretra y escroto (en varones). Cuando las verrugas se presentan en genitales externos, puede haber también picazón y sangrado si estas están expuestas al roce. Pueden variar en apariencia (verrugas planas no visibles o acuminadas sí visibles), en número y en tamaño, por lo que se necesita un especialista para su diagnóstico. Los tipos de virus de papiloma humano más agresivos pueden provocar alteraciones en el Papanicolaou, lo que refleja que en el cuello del útero hay lesiones escamosas intraepiteliales (zonas infectadas por VPH que pueden provocar cáncer).

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es responsable del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) y ataca a los linfocitos T-4, que forman parte fundamental del sistema inmunitario del ser humano. Como consecuencia, disminuye la capacidad de respuesta del organismo para hacer frente a infecciones oportunistas originadas por virus, bacterias, protozoos, hongos y otros tipos de infecciones.[7]

La causa más frecuente de muerte entre las personas que contraen el VIH es la neumonía por Pneumocystis jiroveci, aunque también es elevada la incidencia de ciertos tipos de cáncer como los linfomas de células B (linfoma no Hodgkin) y el sarcoma de Kaposi. También son comunes las complicaciones neurológicas, la pérdida de peso y el deterioro físico del paciente. La mortalidad disminuyó mucho con el invento de los medicamentos antirretrovirales.

El VIH se puede transmitir por vía sexual (vaginal o anal) mediante el intercambio de fluidos vaginales, rectales o semen, así como mediante el contacto con el líquido preeyaculatorio durante las prácticas sexuales o por transfusiones de sangre. Una madre infectada con VIH también puede infectar al niño durante el embarazo mediante la placenta o durante el parto y la lactancia, aunque existen tratamientos para evitarlo. Tras la infección, pueden pasar hasta 10 años para que se diagnostique el sida, que es cuando el sistema inmunitario está gravemente dañado y no es capaz de responder efectivamente a las infecciones oportunistas.[7]

Es muy importante destacar que una persona infectada por el VIH puede o no desarrollar el sida. Muchos pacientes que han sido diagnosticados seropositivos frente al VIH pasan largos periodos de tiempo sin desarrollar inmunodeficiencia y es una condición que se puede sobrellevar. La condición de sida no es permanente.

Existen medicamentos para prevenir el VIH en caso de que se produzca una exposición al mismo:

Los síntomas del sida en los adolescentes pueden ser los mismos que en los niños y también pueden parecerse más a los síntomas que se presentan a menudo en los adultos con el síndrome. Algunos adolescentes y adultos pueden desarrollar una enfermedad con un aumento en la segregación de espermatozoides, además de otra parecida a la gripe en el plazo de un mes o dos después de la exposición al VIH, aunque muchas personas no desarrollan ningún síntoma al infectarse. Además, los síntomas usualmente desaparecen en el plazo de una semana a un mes, y se confunden a menudo con los síntomas de otra infección viral. Los síntomas pueden incluir:[8]

Las tres principales vías de transmisión del VIH son:

La clamidia es una enfermedad de transmisión sexual (ETS). Es causada por la bacteria Chlamydia trachomatis. Suele afectar más a mujeres que a hombres.

La clamidia suele atacar las trompas de Falopio y es mayormente asintomática, de manera que puede pasar fácilmente desapercibida. Muchas veces se confunde esta enfermedad con una cistitis o infección de orina por los síntomas que una mujer puede presentar como la sensación de ardor al orinar. Normalmente cuando se detecta la clamidia es fácil de curar. El tratamiento se basa principalmente en antibióticos. No obstante, al ser una enfermedad muy silente en múltiples ocasiones no se detecta y no se trata. En estos casos, puede llegar a afectar a la fertilidad femenina, haciendo mucho más complicado quedarse embarazada. Aunque también es cierto que muchas veces, incluso con tratamiento, puede no eliminarse la enfermedad al completo.

Muchas infecciones de transmisión no sexual también pueden transmitirse por vía sexual, considerando el nivel de intimidad de la pareja:



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